Blumen Artist
¿Quién es Jesús? Mi experiencia con los ejercicios espirituales
Hasta hace unos meses todas mis oraciones y la mayoría de mis prédicas eran sobre Dios, por ende sobre textos del antiguo testamento. También prediqué muchas veces sobre Pablo y sus avatares en las primeras comunidades cristianas. Hace unos meses cambié y comencé a leer de nuevo las historias bíblicas sobre Jesús. En un momento crítico de mi vida llegué a los ejercicios espirituales. Estos se fundan en Ignacio de Loyola, fundador de la orden de los Jesuitas en la Edad Media. Él desarrolló los „grandes ejercicios“ que duran un mes. Comunidades jesuitas adaptaron su modelo luego del Segundo Concilio Vaticano para el mundo actual. Hay dos formas de hacer estos ejercicios espirituales.
Ejercicios cerrados
La primera son los ejercicios cerrados que duran una semana. En esta semana uno está en un grupo. Hay una ronda inicial en la que uno cuenta que lo motivó a tomarse este tiempo para Dios. Luego uno queda en silencio durante toda la semana. La única excepción son las charlas diarias con el acompañante espiritual. Cada día de esta semana reflexiona uno sobre textos bíblicos. La reflexión sucede de dos maneras: uno trata de vivir la historia bíblica. Trata de participar de ella y así experimentarla. La otra forma es la contemplación en la cual uno mira a Dios. O sea es/está delante de Dios. Ante cada reflexión hay un momento en que uno observa cómo se siente en el ahora. Luego ora la oración inicial formulada por uno mismo o una elegida. Cada meditación suele durar unos treinta minutos. Cada día uno debe de meditar unas tres o cuatro veces. Hacia el final de la meditación uno trae delante de Dios, de Jesús, lo que experimentó en el ejercicio. Cada día comienza con un input sobre un texto bíblico y por la tarde se celebra la santa cena. Esta semana termina con una ronda en la que cada uno se escucha, sin intervenir, y cuenta qué es lo que descubrió. Luego uno almuerza o cena y conversa con los otros.
Ejercicios cotidianos
La otra forma de ejercitarse espiritualmente son los ejercicios diarios en lo cotidiano. Estos suelen durar unas 5-6 semanas. Uno se encuentra una vez por semana en el grupo y cuenta cómo le va. Luego cada día tiene un momento de meditación. En este tiempo habla una o dos veces con su acompañante espiritual.
Los ejercicios espirituales se basan en la lectura de 3 libros: la biblia, la historia propia y la naturaleza.
La meta de los ejercicios es según Ignacio de Loyola acercarse a Jesús. Yo me anoté las primeras veces para encontrar tranquilidad y trabajar todo lo que me estaba pasando. En este tiempo empecé a descubrir que Dios actúa y escucha mis oraciones. No es que no lo hubiese visto antes, pero ahora lo vivo de manera consciente. Empecé a amar el silencio y las meditaciones, porque siento a Dios cerca. Y así me fui acercando a Jesús. Primero lo vi en la tradición judía y feminista de la sabiduría. Una persona que me muestra qué camino seguir en la vida, me desafía, pero sobre todo me recuerda que hay alternativas. Y luego empecé a leer más sus historias y ver cuán repudiado era. Y eso me conmovió. Me conmovió ver que él vivió cosas difíciles. La gente hablaba mal de él, hasta una vez quisieron empujarlo por un barranco.
Mirada de reconocimiento
Pero sobre todo me llegó su mirada de reconocimiento en el Evangelio de Lucas (Lc. 7, 36-50). Allí va Jesús a comer a lo de un fariseo. Una mujer que era fuertemente criticada, llamada en el texto pecadora, se entera y lo va a ver. Ella lleva consigo un perfume caro. Me imagino cómo ella tuvo que ser valiente para ir, sabiendo que iba a ser criticada. Pero ella quería hacerle un regalo a Jesús, darle la bienvenida. Y entra en la habitación y Jesús la ve. Y ella derrama el perfume y sienta la miradas y voces criticas. Se siente avergonzada y quiere desaparecer. Comienza a secarle los pies a Jesús con sus cabellos. Las críticas aumentan. Jesús interviene y las frena. Le dice a su anfitrión: ¿ves a esta mujer? Y luego enumera todo lo que la mujer hizo por él al llegar a la casa y lo que su anfitrión no hizo. Jesús la ve, la reconoce, la perdona y le dice que vaya en paz. Ésta mirada de Jesús intento integrar en mi vida, sobre todo cuando siento que mi trabajo y mi esfuerzo no son reconocidos. Allí evoco está historia y las palabras de Jesús, palabras de vida. Me imagino su mirada amable hacia mí mientras me encuentro delante de él. Evoco a esta mujer anónima que a pesar de las críticas sigue adelante para alcanzar su meta. Su valor son una inspiración para mí.
A Jesús hay que experimentarlo
Mi mayor experiencia en los ejercicios, es el „Cristo de fe“ como lo llama Rudolf Bultmann. El lo contrapone al Jesús de la historia. No creo que uno deba decidirse por uno. Pero al Jesús histórico lo conozco de mis estudios teológicos, al Jesús de la fe lo tengo que experimentar. Los ejercicios espirituales son una buena manera de hacerlo. Franz Jalics cura jesuita que vivió en Argentina dice que uno tiene que dar testimonio de su vida con Dios. En esto es importante no sólo hablar y contar, sino escuchar al otro. Escucharlo abiertamente, sin interrumpirlo, juzgarlo o querer aconsejarlo. Solo escuchar. El escuchar creo que es algo que crece de la experiencia del silencio en las meditaciones y el sentirse escuchado por Dios.
Laura Sol - 07.03.2021
Hoy leí la parábola del sembrador. Ésta me hizo pensar en varias cosas. Por un lado en el atrevimiento del sembrador. Él no guarda las semillas, sino que sale y las siembra. Pienso en todas las veces que no nos arriesgamos a darnos o dar algo con temor al desperdicio o a que sea una mala decisión. El sembrador sale dispuesto a sembrar y lo hace con valor. Pues arriesga todo lo que tiene con la esperanza de que dé fruto, aún no teniendo la certeza de que así será.
Por otro lado me llamó la atención la cantidad de intentos que tiene que hacer hasta que sale algo bueno. Las primeras tres veces salen fallidas. Recién en el cuarto intento tiene éxito.
Me pregunto si siempre se trató del mismo campo o si fue cambiando de campo. A veces es necesario intentar algo varias veces en el mismo lugar, de distintas maneras. Pero otras veces es necesario cambiar de lugar y recién allí volver a intentar sembrar su granito de arena.
También me sorprendió que aún en circunstancias en las que parece no haber frutos para uno mismo, lo hay para otros, como en el caso de la parábola las aves pueden comer las semillas. Por último el crecimiento no está en sus manos, sino en las manos de Dios, como así también la multiplicación de los frutos. La parábola me sirve a mi como ejemplo para mi vida. También puede verse a Dios como al sembrador. Me tranquiliza saber que aún a él no le sale todo igual de bien, que necesita paciencia y varios intentos hacia nosotros. Por lo menos sé que no deja de intentarlo. Como dijo un teólogo suizo llamado Kurt Marti: "Dios? Ese Gran Loco que aún cree en los seres humanos." (Mateo 13: 3-9) - Laura Sol, 07.02.2021
En la soledad del camino
no ignorar a quienes tienen una mano.
En la soledad del camino
ser parte de una historia
que comenzó hace miles de años
junto a un caminante,
Dios escondido.
En la soledad del camino
saberse parte de un todo
y una parte importante
de una imágen más grande.
En la soledad del camino
confiar en aquél
que acompañó fielmente
a hombres y mujeres en su angustia.
Quien desafió la oscuridad de la cruz
con una rendija de luz
y toda tiniebla venció.
El tiempo de la cuarenta se presenta como un tiempo fuera de lo normal. El encierro y el no poder seguir con nuestra rutina nos representa un desafío. Hasta ahora todos y todas han activados sus recursos para soportar esta situación. Este tiempo será para algunos un tiempo en el que hay que sobrevivir, para otros quizás un tiempo para crecer. Hoy quiero presentarles un método que nos ayuda a dejar de lado los pensamientos negativos.
Louise Hay es una de las primeras autoras que leí sobre este tema. Una reconocida autora que vivió 90 años y murió en el 2017. Ella sostiene que con nuestros pensamientos podemos influenciar nuestro ambiente y vida cotidiana, incluso nuestra salud. Si bien yo soy consciente de que no todo está en mis manos, me doy cuenta que los pensamientos negativos son más frecuentes que los positivos.
¿De qué se trata este método?
Un día hicimos junto a mi marido la prueba con el pensamiento “hoy es un gran día”. Durante el mismo repetimos esta frase, ya sea para nosotros mismos o en voz baja. Por la noche nos contamos nuestras experiencias. Estas habían sido, a pesar del estrés del día, muy buenas. Ya sea porque lo fueron o quizás porque a través de la afirmación las evaluábamos de otra forma.
El método de relajación “Entrenamiento autógeno” se basa también en afirmaciones. La que más suelo usar es: estoy tranquila y relajada. Este entrenamiento suele hacerse en casa, durante quince minutos, y equivale a una siesta de media hora. El mismo consiste en ir relajando de manera progresiva las distintas partes del cuerpo, llevando nuestra atención hacia ellas.
También puede aplicarse este método de manera más corta en el colectivo u otro lugar y uno sentirá cómo se relaja todo el cuerpo.
Lo que me gusta de las afirmaciones es la desviación de los pensamientos que nos suelen hacer daño. Pues muchas veces solemos ser estrictos con nosotros mismo y nos juzgamos duramente. Nuestro pensamientos negativos giran como un carrusel y no nos dejan en paz. No nos permiten ser nosotros mismo. Y nosotros somos más que nuestros pensamientos.
Con las afirmaciones podemos abrir un nuevo horizonte en nuestras mentes. El autor de Winni Puuh, Christopher Robin, escribió: “Tú eres más valiente de lo que crees, más fuerte de como luces y más inteligente de lo que piensas.”
Este método se trata al fin y al cabo de confiar en nosotros mismo y nuestras posibilidades de alcanzar una meta.
Aquí compartir algunas otras frases de Louise Hay:
-Dejo ahora de hacerme reproches a mi misma o a otros. Todos hacemos lo mejor que podemos dentro de nuestras posibilidades.
-Confío en mi misma.
-Amor me acompaña en todos mis caminos.
-Para cada problema hay una solución. Todas las experiencias son una oportunidad para aprender y crecer. Estoy protegida.
-Estoy segura, aún en el cambio.
-Hago de cada experiencia una oportunidad.
En relación a la cuarenta: ¿Qué podes aprender en la actual situación? ¿Qué oportunidades encuentras en ésta situación? Al principio fue difícil el cambio y si bien uno a veces pierde la paciencia, hay quienes cuentan, que ahora pueden pasar más tiempo con sus hijos o que han vuelto a hacer recetas que no hacían hace mucho, o que retomaron hobbies antiguos. Por eso demos lugar aunque sea una vez al día, por ejemplo al despertarnos, a las afirmaciones. Elige una o construye tu propia afirmación y que ésta te acompañe durante todo el día.
Laura Lombardo, Lic. en teología